¿Cómo puedo ser un mejor aliado en la lucha feminista?

El presente texto es algo que escribí basado en mi experiencia personal, en lo que he leído sobre feminismo y está dirigido de manera especial a aquellos que se identifican como hombres, sobre todo aquellos que tienen algunas dudas sobre su rol en el movimiento feminista. En ese sentido, me gustaría puntualizar que este texto contiene ideas sobre mi propio proceso de deconstrucción y de aprendizaje; sin embargo, hay que tomar en cuenta que el rol de los hombres en el movimiento feminista, dependerá del feminismo desde el cual se analice. 

  1. ¿Cómo puedo demostrarles a las mujeres que me rodean que soy un aliado y no una amenaza?

R= Primero que nada es importante decirles que claro que nos interesa saber que contamos con ustedes, que son aliados nuestros; sin embargo, nos interesa verlo en sus acciones del día a día. No necesitamos un recordatorio incesante de “¡soy aliado, soy aliado!”

Una vez un amigo me dijo: “¿Pero no es mejor un hombre protagonista, que quiere llamar la atención que uno no que no hace nada?”. La respuesta es sencilla: NO. Esta es una lucha por un grupo que ha sufrido discriminación por muchos siglos y querer tener la voz protagónica en este movimiento es aprovechar inconscientemente ese privilegio que tienes por el simple hecho de ser varón y saber que tu voz tiene más peso y más alcance por ser hombre.

Sabemos que es incómodo, pero es sólo saliendo de la zona de confort que realmente damos un paso adelante.En un par de puntos les propongo lo que para mí es lo más importante y con lo que pienso que podemos comenzar:

  • Callar y leer.

Los primeros pasos para entender en qué puedes mejorar son: callar, leer, escuchar e informarte. Muchos hombres quieren que seamos nosotras las que les expliquemos el feminismo y considero que en la era de la información a un click de distancia, es ridículo pensar que es nuestra obligación educarlos, pero sin duda, algunas estamos abiertas al diálogo. No es, como una vez alguien me dijo: “una cuestión de percepciones”; el patriarcado es lo que es y todos tenemos formas para tirarlo, entendamos cuáles nos tocan.

  • Definir correctamente el término feminismo.

No es “arriba las mujeres, abajo los hombres”, eso es misandria (aversión a los hombres, contraparte de machismo). Haciendo esta redacción me pasó lo de siempre, queriendo buscar una mejor definición para no perder la atención del lector o del oyente, me encuentro con lo habitual: los mejores discursos feministas no tienen una sola definición contemplada en un enunciado breve. Siendo franca, me gusta hacer referencia al libro (o si prefieren pueden verla en esta Ted Talk hacer un increíble resumen)  de la autora nigeriana, Chimamanda Ngozi: “Todos deberíamos ser feministas”. Comenta que feminista es todo aquel hombre o mujer que dice: “Sí, hay un problema con la situación de género hoy en día y tenemos que solucionarlo, tenemos que mejorar las cosas.” ¿Por qué? Porque no se necesitan cientos de artículos académicos para entender la violencia de género, pero sí se necesita mucho valor para querer incomodar al patriarcado y romper con esos hábitos.

  • Entender el significado de consentimiento sexual y lo que implica.

Recordemos que consentimiento significa, definición estricta de la RAE, manifestación de voluntad, expresa o tácita, por la que un sujeto se vincula jurídicamente; esto es obvio una perspectiva legal. Para la definición de consentimiento sexual es importante resaltar el término voluntad, ya que muchas veces olvidamos que, aún existiendo una afirmación o negación al involucramiento en una relación o actividad sexual, puede o no haber voluntad o deseo de participar en ella; es decir, para que haya consentimiento en la plena extensión de la palabra, debe haber voluntad o deseo.

El consentimiento sexual se ve hoy en día, desgraciadamente, como una responsabilidad unilateral y femenina de expresarle correcta y asertivamente al sexo opuesto (comúnmente) que está de acuerdo o no en lo que sigue. Aunque la definición implica manifestación tácita, no sólo no consideramos del mismo modo al lenguaje corporal o la no respuesta, sino que tampoco consideramos los contextos sociales, políticos y económicos en los que la víctima se ve inmersa. Ejemplo: una mujer es presionada por su jefe en el trabajo a tocarlo o a tener una relación sexual con ella, ella dice “sí” pero en realidad no quería y se vio obligada debido al temor a ser despedida u otras represalias. Es vital mencionar que a la par de analizar todas estas variables, no debemos asumir, debemos tener en cuenta que la persona en cuestión debería poseer el uso pleno de sus facultades para tomar decisiones.

Existe un artículo que recomiendo ampliamente sobre el consentimiento sexual para meternos más a profundidad en este tema tan importante que involucra la educación de todes.

Hago especial mención a esto porque hay que enfatizar la importancia del tema. Incluso en el supuesto que estemos hablando de una relación de tiempo, de confianza, si tu pareja decide antes, durante o después que ya no quiere, debes respetar esa decisión. Incluso en un noviazgo o en un matrimonio, el consentimiento sexual es básico. En México fue hasta 1997 que se tipificó el delito de violación entre cónyuges. A la fecha, hay personas que creen erróneamente que, por tratarse de un matrimonio, el consentimiento está implícito y las actividades sexuales están confirmadas de facto.

Otra cuestión son los famosos grupos de chats donde mandan fotos de una mujer, generalmente desnuda o casi desnuda, sin su consentimiento a una red que ella no autorizó. Permitir que esto pase porque “son tus amigos de toda la vida” o porque “para qué me meto en problemas” es formar parte del problema. El silencio es cómodo.

Recordemos que ya son 18 estados en nuestro país que tienen aprobada la Ley Olimpia, que en pocas palabras son un conjunto de reformas mediante las cuales se reconoce a la violencia digital como delito; estableciendo sanciones económicas o años de cárcel por ello. Compartir contenidos sin previo consentimiento de la persona involucrada no es sólo mal intencionado, sino que además es delito.

Sean nuestros aliados y pongan un alto. Todas las mujeres merecen tu respeto por igual, no tiene que ser tu amiga o tu hermana para respetarla. Si ella se lo mandó a alguien, ella lo hace con toda la confianza que es para el goce sexual de ambos y no del grupo de amigos al que ya lo enviaron. Si una mujer (aunque a decir verdad, cualquier persona) sube a Instagram, Facebook, red social que gusten, una foto con poca ropa o desnuda, es SU red social y tiene todo el derecho a usarla como a ella le plazca, pero si ella nunca autorizó que la compartieran por todos lados, entonces NO lo hagas.

Muchos asumen que, si lo hace, “se lo buscó”, “she’s asking for it”. No, nadie está pidiendo nada, respeta la privacidad y busca enfrentar a aquelles que no lo estén haciendo.

  • Entender cuáles son esos machismos cotidianos o comúnmente llamados “micro machismos”, aunque nada tienen de micro.

Esto es vital porque no tenemos que llegar al asesinato, al estupro, la violación para ser considerada una acción machista. En el día a día enfrentamos muchas actitudes que perpetúan y normalizan el discurso machista del país. Ejemplo: “seguro está en sus días, ya está de intensa”, “es mujer, habla mucho”, “maneja mal, seguro es vieja”, “las viejas se reúnen para chismear”, “que sexy, le gustan los deportes, eso no es normal en una mujer”, “una mujer no debería hablar con groserías”.

Durante la pandemia que estamos viviendo, algo que comúnmente se ha mencionado es cómo los hombres deberían estar “ayudando” con las labores del hogar. No es “ayudar”, no son las tareas domésticas labores únicas de la mujer. Ayudar implica que aquello de lo que se está hablando es obligación de alguien más, en este caso de las mujeres, porque de alguna manera es asunto de ella y tú sólo ofreces tu apoyo. Vives ahí, lo que pase o deje de pasar impacta tu vida y la de las personas con las compartas ese techo. En ese sentido, las labores domésticas no son ajenas a ti, son tu obligación también como hombre.

Otro ejemplo es asumir que una mujer es muy o más emocional que un hombre, asumir que una mujer debe estar siempre en forma, asumir que a una mujer necesariamente le interesa tener hijos, asumir que una mujer debe ser cálida e incondicional para escucharte y aconsejarte. Podríamos seguir; sin embargo, considero que es muy importante en este proceso de deconstrucción, ser curiosos y dudar de todo lo que hacemos, rodearnos de gente que nos rete a crecer.

Siempre con respeto y con ganas de aprender, nunca cayendo en el mansplaining (necesidad de querer explicarle a una mujer, aun si habértelo solicitado, desde un punto de superioridad).

Recomiendo ampliamente el libro de Eréndira Derbez y Claudia de la Garza titulado “No son micro. Machismos cotidianos”.

2. Aunque no me considero un “macho” o un hombre machista, probablemente tengo comportamientos que calificarían como machistas, ¿en qué debería fijarme para evitarlos?

R= No ser macho implica un proceso enorme de deconstrucción que conlleva cuestionarse e informarse mucho. Rodéense de personas que los reten, abran la discusión con sus amigxs sin importar el qué dirán, reten también a sus conocidos o amigos a romper con el machismo, alcen la voz cuando perciban actitudes machistas, rompan el pacto patriarcal.

Pregunten a las mujeres con las que se relacionan qué cosas sufren a diario, si alguna actitud o acción tuya las ha incomodado, pregunten cómo pueden ayudar. Un elemento muy importante es escuchar, todas tenemos algo que decir.

Ningún cambio en la historia de la humanidad viene de la comodidad.

Recientemente un amigo me dijo “algo criticable al movimiento es que no nos dan un modelo a seguir, un modelo de ser hombre.” Siento mucho ser portadora de malas noticias, pero no sólo no vinimos a educarlos y hacer el trabajo que les corresponde, sino que además sería hipócrita de nuestra parte definir UN modelo de hombre correcto. Nos quejamos de cómo el patriarcado busca meter en una sola definición a todas las mujeres, pero ¿queremos hacer eso con ustedes? No.

3. Si soy padre de familia, ¿cómo debería explicarle a mis hijos varones lo que está ocurriendo y el rol que como hombres jugamos en todo esto?

R= Si bien quiero empezar diciendo que no soy madre, considero que hay varias cosas por cambiar en la crianza, específicamente en el caso de México.Las y los niños aprenden y absorben con el ejemplo de quien los cría. Se educa a las niñas y niños a tener modales, pero el mejor ejemplo es el que ustedes como tutoras/res pueden brindarles.

Si a ustedes las/los ven desde el inicio fomentando división de labores de manera desigual e injusta, ellos/ellas van a crecer con esa naturalidad. Otro aspecto vital del machismo en México, es la enseñanza con la crecen los hombres sobre no expresar sus sentimientos/emociones porque eso es una característica histórica exclusiva de las niñas. Hay que buscar entonces que ustedes como hombres hablen de sus emociones, abracen, lloren, pidan ayuda para que, en consecuencia, la o el niño crezca sin esas limitaciones.

No perpetuemos estereotipos de género, no asignemos a nuestrxs hijxs un color, juguete o determinadas actividades sólo porque nacieron con un determinado sexo. No las y los encasillemos.

Hablando de hijos varones mayores, me gustaría hablar sobre un ejemplo particular: el matrimonio (que bajo ninguna circunstancia quiero perpetuar la idea de que en la vida es una obligación o una meta final forzosa, es y debe ser sólo si ambas personas así lo desean y hasta que lo sigan deseando). Quiero mencionar al matrimonio porque considero que hay una fuerte idea, al menos en México, de que la responsabilidad de mantener (económicamente) una familia recae solamente en los hombres.

Cuando tomé la decisión de casarme, nunca voy a olvidar a mi padre diciéndole a mi novio, ahora marido, que ahora él era el que veía por la nueva familia que estábamos creando y que era su responsabilidad que todo estuviera en orden. Sé que mi papá no lo hizo con ninguna mala intención, pero el machismo permea y eso se podría ver como algo “normal”, cuando en realidad es otra parte del patriarcado tóxico. En nuestra nueva familia, mi pareja y yo hemos decidido que somos los dos, responsables de lo que pase.

Asimismo, enséñenles a sus hijos/as que la salud sexual es responsabilidad de todas las partes involucradas, no sólo la mujer debe revisarse con el/la doctor(a), ni comprar preservativos o tomarse el anticonceptivo. La responsabilidad es de todxs y las consecuencias también.

No puedo repetirlo lo suficiente: sean el ejemplo de lo que creen que es correcto y lo van a transmitir siendo padres y madres presentes. Sobre esto último, quiero enfatizar que para que padres y madres puedan estar presentes, se requieren reformas legislativas y políticas públicas para fomentar y hacer efectiva la corresponsabilidad de ambos tutores en el cuidado de las hijas e hijos.

Por último, pero no menos importante, no por ser aliados constantes, deban esperar un aplauso de las feministas, hacer lo que les corresponde no significa que deba haber una ovación.

4. ¿Cómo le muestro solidaridad a una mujer que ha sufrido de acoso o abuso sin sonar como “el caballero que viene a rescatar a la doncella” y con eso perpetuar los roles de género que nos trajeron hasta aquí?

R= Es un tema sumamente delicado y creo que primero que nada, no deben dudar de su testimonio o revictimizarla haciendo preguntas que de alguna manera la hagan a ella la culpable por la ropa que traía, la hora, el lugar, su relación con el atacante, etc. Segundo, ofrécele tu mano para apoyarla en acercarse a las instancias gubernamentales correspondientes (en caso de no haberlo hecho y si es que ella así lo desea) o a la ayuda profesional que sea mejor. Es un tema muy sensible y dar una opinión puede causar muchos estragos. No necesitamos que nadie “nos salve”, necesitamos que no nos acosen y que no nos violenten. Sí necesitamos que estén dispuestos a ser confrontados con nuestras preguntas y que quieran leer y aprender.

5. Quiero hablar sobre esto con mis hermanos, colegas del trabajo, amigos, etc. ¿Cómo puedo explicarles lo que es el feminismo (y lo que no es)?

R= De nuevo, el feminismo no es sólo una definición de la RAE o de la autora o autor que más prefieran. Es la suma de lectura tras lectura, de debate tras debate. Es sacar a relucir las claras diferencias que cada género tiene y cómo impacta negativamente en las vidas de todos.

Van a salir los que digan “ay, no somos todos los hombres”. Hay que hacer hincapié en la obviedad de que efectivamente no todos lo son, pero decirlo es restarle gravedad, es negar que han sido las mujeres las que hemos sido excluidas por siglos, es negar que no existe la violencia y que, en México, por lo menos 10 mujeres son asesinadas cada día por el hecho de ser mujeres.

¿Qué buscamos? Buscamos tener certeza de que saldremos a la calle y regresaremos con vida, buscamos no tener que pensar en qué vestimenta tendremos que usar según el transporte que vayamos a utilizar por el miedo a ser acosadas, buscamos tener igualdad de oportunidades laborales donde garanticen el mismo sueldo por el mismo desempeño, buscamos que no abusen de nosotras, buscamos que no vean nuestros cuerpos como objetos para su placer, buscamos apertura para hablar sin que nos callen, que nos dejen contar nuestras historias sin llamarnos “intensas”, buscamos que dejen de asumir que somos las encargadas del hogar, buscamos ser las dueñas de nuestros cuerpos y lo que decidamos hacer con ellos.

No es un movimiento que busca aplastar y quitarles sus derechos a los hombres, tampoco es un movimiento que tenga aversión por los hombres, eso es misandria.

En conclusión, el valor real de un aliado radica en lo mucho o poco que esté dispuesto a cuestionarse a sí mismo y a los demás. El no quedarse callado cuando sabes que algo está mal por temor a incomodar. Esto no es un tema banal, nos están asesinando y urge debatir hasta el cansancio cómo hemos llegado hasta acá.

Escrito por: Daniella Gurría García

Twitter: @DaniellaGu_

2 comentarios sobre “¿Cómo puedo ser un mejor aliado en la lucha feminista?

  1. Muchas gracias por leerlo y por compartir. Igualmente nos parece interesante lo que planteas sobre masculinidad disidente. Hemos leído otras críticas a la propuesta de “nuevas masculinidades” por precisamente no ir a la raíz del problema o verse limitadas porque por sí solas no resuelven lo que se esperaría. Recibe un cordial saludo y gracias por hablar de estos temas.

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