¿Qué es la educación integral en sexualidad?

En Gender Issues nos importa darles difusión a temas importantes que afectan a nuestra sociedad y presentar puntos de vista variados de personas que tienen las herramientas y conocimientos sobre los mismos. En esta ocasión, invitamos a Rebeca Guerra a escribir en nuestro blog sobre diversas cuestiones relacionadas con educación sexual sobre las cuales hay aún mucha desinformación. Ella es encargada del componente Educación Integral en Sexualidad y Género del programa Construye T, dentro de la Subsecretaría de Educación Media Superior; asimismo está cursando la Maestría en Sexología Educativa en el Instituto Mexicano de Sexología A.C.

Twitter de la autora: @BeckahGuerra

El día de hoy les voy a platicar un poco acerca de la Educación Integral en Sexualidad, este es el término y concepto más actualizado al que todo programa educativo y medios deberían apuntar. Veamos porqué…

¿Por qué la “Educación Sexual” no es suficiente?

La educación sexual es una educación frecuentemente enfocada a lo biológico y a medidas profilácticas. Desde la palabra “sexual” lo podemos ver, ya que esta palabra hace referencia a las características sexuales que un humano puede presentar; es decir, a los aspectos biomédicos de la sexualidad.

Este enfoque normalmente habla desde la prohibición, o al menos desde la advertencia, hacia un posible embarazo o infección, se enfoca en los órganos sexuales y tiende a ser heteronormado, haciendo énfasis en su función de acuerdo a la reproducción (o prevención de).

¿Qué es la “Sexualidad”?

La sexualidad es un aspecto amplio dentro de la dimensión del ser humano y de su identidad, la cual incluye su sexo, identidad de género, expresión de género, preferencia genérica (conocida como orientación sexual), los roles de género, los vínculos afectivos, el erotismo, la intimidad, las relaciones sexuales, las emociones, los pensamientos, el amor y la reproducción. Son aspectos biológicos, sociales y psicológicos que interactúan en un marco histórico y cultural específico; un conjunto de fenómenos emocionales, de conducta y de prácticas que marcan de manera decisiva al ser humano en todas y cada una de las fases de su desarrollo. 

Ahora sí… ¿Qué es la Educación Integral en Sexualidad?

De acuerdo con la UNESCO: “La educación integral en sexualidad (EIS) es un proceso que se basa en un currículo para enseñar y aprender acerca de los aspectos cognitivos, emocionales, físicos y sociales de la sexualidad. Su objetivo es preparar a los niños, niñas y jóvenes con conocimientos, habilidades, actitudes y valores que los empoderarán para: realizar su salud, bienestar y dignidad; desarrollar relaciones sociales y sexuales respetuosas; considerar cómo sus elecciones afectan su propio bienestar y el de los demás; y entender cuáles son sus derechos a lo largo de la vida y asegurarse de protegerlos.”

Creo que es muy importante entender que no se trata únicamente de un “bajado de información”, sino la creación de un espacio de aprendizaje significativo donde no es una persona determinada la que tiene todas las respuestas al conocimiento, sino que este se genera colectivamente a través del diálogo y el análisis de situaciones; poniendo en práctica valores personales y compartidos, el uso de la comunicación asertiva, del pensamiento crítico hacia las normas culturales y sociales y hacia los roles de género, así como a su impacto en comportamientos sexuales y su integridad corporal, pero no sólo esto, sino también en los lazos afectivos y la construcción de bienestar en todas sus relaciones interpersonales.

La educación socioemocional es esencial para la EIS, ya que esta desarrolla el autoconcepto que una persona tiene de sí misma, como la autoestima y el autoconocimiento. Al conocerse, unx puede reconocer sus emociones, nombrarlas y hacer uso de lenguaje asertivo para expresar lo que siento y deseo. “Numerosos estudios mostraron que los estudiantes, independientemente de su género, quieren saber más sobre las relaciones y los sentimientos (Pound et al., 2016; UNESCO, 2015a)”.

Al saber comunicar lo que siento, puedo actuar sobre mis emociones de una manera consciente; esto nos ayuda a generar relaciones justas, basadas en el respeto, la igualdad y la responsabilidad afectiva. También, al conocerme y quererme puedo descubrir mi capacidad para disfrutar, sentirme segurx de lo que me brinda placer, así como lo que no, para marcar mis límites.

También es importante trabajar herramientas como la toma responsable de decisiones para formar un plan de vida, el cual nos da una orientación y un sentido, aunque no se siga fielmente, nos ayuda a discernir en las decisiones que tomamos y ser dueño o dueña de las consecuencias de nuestras elecciones. Por ejemplo, de acuerdo a mi plan de vida, elegir si tener hijxs o no..

Muchas veces se dice que es “salud sexual” la que se necesita para disminuir los embarazos adolescentes… pero muchxs ya saben perfectamente acerca de métodos antifecundativos, al menos del condón. ¿Entonces? Existen muchos factores culturales y socioemocionales. Muchas veces se vive violencia en casa y esto es una forma de salir de ella; de ganar cierto status, tanto como mujer como hombre, al crear una familia, reafirmando su género; no existe un plan de vida; no se tienen muchas expectativas de lo que se les ofrece como sociedad en cuanto a su futuro; sobreponer un trabajo con remuneración monetaria encima del estudio; herramientas de comunicación deficientes para hablar acerca del preservativo; mandatos de género como el pensar que usarlo no es de “hombres” o es una exageración el cuidarse; la falta de apertura para tener una comunicación asertiva entorno a la sexualidad; la poca seguridad en cuanto a la sexualidad que llevan a tener prácticas sexuales bajo la influencia de alcohol y otras drogas.

La EIS puede no ser la solución inmediata, pero sí tiene un impacto en cómo las personas afrontan ciertas situaciones, cómo se sitúan en ellas y qué herramientas tienen para resolverlas; a través del manejo de emociones.

El embarazo adolescente solo es una consecuencia al verdadero problema: la falta de apropiación de nuestra sexualidad, de nuestro cuerpo, de nosotrxs mismos, cómo sentirnos cómodxs con nuestra corporalidad y respetar las de otras personas, cómo cuidarnos, cómo aceptarnos, cómo procurarnos, cómo querernos. El amor propio es clave para que existan cambios en cuanto a prácticas sexuales y relaciones afectivas saludables.

En la parte social, es necesario formar espacios horizontales y el sentido de colaboración durante este aprendizaje. Esto nos ayuda a fortalecer una ciudadanía activa que busca una sociedad justa y empática donde las personas ejerzan y exijan sus derechos sexuales y humanos, así como el de sus pares.

Finalmente, reconocer a la sexualidad como algo placentero, positivo y que está vinculada al bienestar personal y social. Hacer una declaración compartida del derecho al placer y establecer una ética del cuidado; que la ciudadanía sea una política del cuidado de sí mismo, seres queridxs y desconocidxs, de lo humano.

Soy fiel creyente en que la educación integral en sexualidad y lo que esta conlleva: la creación de vínculos afectivos conscientes, libres y saludables tiene un gran pedazo de la respuesta a la transformación social.

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